Todas se llaman Elna. Salvo alguna excepción, sus padres les pusieron ese nombre tras leer el libro "La Maternidad de Elna: Cuna de los exiliados", de Assumpta Montellà, libro que sirve de base para la próxima película que voy a tener el honor de dirigir.
(vídeo publicado en mi blog de "Las Madres De Elna")
El encuentro tuvo lugar el pasado 8 de junio en el Parc la Ciutadella de Barcelona con el objeto de hacerse una foto para regalársela a Elisabeth Eidenbenz en su 95 aniversario. Cuando Elisabeth tenía 25 llevó a cabo una gesta de incalculable valor humanitario montando una Maternidad en el pequeño pueblo francés de Elna, cerca de los campos y playas en los que fueron abandonados a su suerte más medio millón de exiliados españoles al finalizar la Guerra Civil. Gracias a esa iniciativa, Elisabeth pudo ayudar a traer al mundo en condiciones dignas cerca de 600 niños y niñas que de otro modo hubiesen encontrado una muerte segura.
Desde aquí, el equipo de la película deseamos a Elisabeth un feliz aniversario, y nuestro más infinito agradecimiento por la labor realizada en los momentos más duros de nuestra reciente historia.
Estaba esperando con impaciencia la aparición del libro "El fenòmen Springsteen: Parlen els fans catalans" (Ara Llibres), ni más ni menos que como lo que soy, uno más de esos fans catalanes abducidos por el fenómeno de New Jersey, en mi caso desde hace ya casi 30 años. Y acabo de leerlo. Piel de gallina desde la primera hasta la última página. Se consume con la misma voracidad y atropello con la que escuchas por primera vez un nuevo disco o asistes a sus conciertos. No en vano está escrito por fans tan incondicionales como el más de un centenar de testimonios recogidos -entre los que me enorgullezco de estar- y a pesar de ello tiene la suficiente seriedad como para interesar a un público más amplio, siempre que éste sea capaz de quitarse de encima unos cuantos prejuicios.
El libro ejerce un innegable efecto diván entre los acólitos porque permite conocernos mejor individual y colectivamente. Asume sin tapujos el frikismo demostrando que ser fan en algunos casos no es sinónimo de imbecilidad, exhibiendo con orgullo pasión, inteligencia y emoción, los excesos, la ternura, el humor o la autocrítica a partes iguales. Un libro que habla de cine y de literatura, pero también de padres y de hijos, de valores, de ética y compromiso, de amor y dolor y sobretodo, de rock and roll.
Y luego está ese tema del romance con Barcelona que se aborda sin chauvinismos. Los fans, que por fortuna no estamos cortados por el mismo molde, discrepamos razonablemente para acabar viendo la cosa como lo del vaso medio lleno o medio vacío. Como debe ser.
Sólo dos cosas ensombrecen un poco el placer casi extático que me ha producido su lectura. Por un lado la llamativa ausencia de algunos conocidos fans catalanes que me consta que no han faltado por despiste de los autores. Y por el otro, más ajeno al propio libro, el hecho de que por haber sido escrito en catalán haya provocado la consabida pataleta de los mismos a los que nunca se les ocurriría exigir a Bruce Springsteen que cantase en castellano.

Es la primera vez que utilizo mi página personal para hablar de temas que no tienen que ver con mi trabajo o con el trabajo de mis amigos y el de la gente que quiero y admiro. Si nos ponemos, realmente hay muchas cosas de las que se debería hablar –demasiadas– pero tengo que reconocer que a veces uno se siente más atraído por leer la opinión de los demás debido principalmente a la falta de tiempo, a mis limitadas dotes literarias o simplemente a la pereza.
Pero hoy se ha colmado el vaso de mi paciencia y de mi indignación tras tiempo inmemorial de soportar estoicamente esa despreciable práctica comercial de las llamadas a tu propia casa, casi siempre a horas estratégicas en que seguro que te pillan, saliendo de la ducha o comiendo, aunque evidentemente les da igual si por un casual estás echando un polvo o en ese momento en tu casa tiene lugar un drama familiar.
Digo que hoy se ha colmado el vaso porque he recibido una llamada a las 15:30, de ésas que empiezan con "Buenas tardes, mi nombre es Fulanita de Tal, llamo de Cruz Roja, ¿con quién tengo la amabilidad de hablar?". Aquí hay que distinguir entre las llamadas que preguntan por tu nombre, aunque lo lean mal y lo pronuncien peor, y las que sencillamente no tienen ni idea de a quién llaman y con las que desvelan fatalmente sus siniestras intenciones.
Pero el colmo de los colmos ha ocurrido cuando, tras excusarme diciendo que estaba comiendo y que ésas no eran horas de llamar, toda la impostada amabilidad de esa señorita, que, insisto, hablaba en nombre de la Cruz Roja, se ha esfumado de golpe y me ha colgado el teléfono no sin antes llamarme "cabrón de mierda".
Es lamentable la mala pata de esa mercenaria telefonista y más todavía que le haya tocado pagar el pato a Cruz Roja y no a Telefónica, Vodaphone, Tele 2 y un interminable nombre de empresas que ni recuerdo ni falta que me hace, que martillean diariamente, sin compasión, sin decencia y sin escrúpulos el sacrosanto templo de tu intimidad. Pero hasta hoy todavía no se habían pasado tanto. Y que conste que a mí la Cruz Roja me merece todos los respetos ya que hasta donde son soportables las contradicciones que todos arrastramos en nuestro "acomodado" primer mundo, tengo la conciencia razonablemente sensibilizada en cuanto a mi compromiso y solidaridad contra toda clase de tragedias e injusticias humanas y medioambientales.
Hay que decir que este tipo de llamadas, que ocultan siempre su número para protegerse como cobardes de posibles contraofensivas, se reciben a través de los aparatos fijos y no de los móviles. Ésos ya se encargan de machacarnos con otro tipo de basura, pero al menos suele llegar escrita. Las que ahora me ocupan echan mano de esos datos protegidos por la famosa "política de confidencialidad" y que a la hora de la verdad debe circular con total impunidad por todas las agencias de marketing del mundo y para quienes no somos más que ese trocito de pastel que se disputan entre ellas como buitres.
¿Qué clase de defensa tenemos contra esa práctica infame? Ni siquiera apelaré a su "inconstitucionalidad", supuesta arma legal tan sobada como inútil que apenas se aguanta ya como latiguillo retórico.
El problema es que, sin comerlo ni beberlo, uno se encuentra de golpe, pongamos por caso en lo mejor de la siesta, lidiando con una situación de lo más surrealista con alguien que se acaba de meter en tu casa sin pedir permiso (al menos el correo comercial no pasa del buzón de la portería), que te pide tu nombre (se cree que dándote el suyo, que me importa un rábano, ya tienes la obligación de ser amable), dedicarle un nada despreciable tiempo escuchando su soporífera oferta, que de tantas veces repetida suena a letanía indescifrable por la cantidad de datos que suelta a una velocidad de vértigo pero que no obstante exige toda tu concentración puesto que al final te va a preguntar si te interesa. Y no se te ocurra decir que "no" porque entonces el examen se vuelve más duro y exigente. De nada te sirve que le digas que la sopa ya se ha enfriado. La agresividad de la señorita aumenta a medida que presiente que tú tampoco vas a picar y que tus modales empiezan a desfallecer. Y es entonces cuando ella solita intercambia hábilmente los papeles y pasa a interpretar el papel de víctima, momento cumbre del surrealismo y que, en tal día como hoy, ha terminado insultándome.
Me pregunto hasta qué punto son rentables estas estrategias. Me pregunto de qué les sirve engordar una lista de ciudadanos cabreados que, como yo, por el sólo hecho de haber sido avasallados de esta manera ya les he puesto en mi particular lista negra de indeseables.
Hace menos de un año tuve ocasión de compartir unas horas en compañía de Rafael Azcona con motivo de la entrega de premios de la Cartelera Turia, donde recibió un merecido homenaje por su brillante carrera como guionista.
Ahora, aquellos momentos adquieren un valor especial porque se convierten en la única ocasión que he tenido en la vida para expresarle mi profunda admiración, y también para agradecerle la apasionada defensa que hizo de "Salvador" como Presidente del Jurado de los Premios Ondas, exigiendo que nos fuese otorgado como "el acontecimiento cinematográfico del año" bajo la amenaza de dimitir si no era reconocida como tal. Su muerte, inevitable como todas, deja huérfano a éste país de un auténtico maestro en el oficio de escribir para la pantalla historias y personajes inolvidables a través de los cuales ha retratado con humor agridulce esa España esperpéntica que todavía hoy nos sigue helando el corazón.

Nunca sabremos a ciencia cierta quién es el verdadero padre de "2001". Tomando como punto de partida un breve relato titulado "The Sentinel", Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick se encerraron unos meses del año 1965 en el Chelsea Hotel de Nueva York para concebir una de las obras cumbres no sólo del cine sino de todo el arte del siglo XX. Dos talentos visionarios unían sus fuerzas con imaginación y rigor científico a partes iguales y de aquella unión salieron una película y, después, otro libro. Clarke contribuyó decisivamente en la creación de la obra cinematográfica, pero Kubrick también podía firmar perfectamente una novela que, contra a lo que es habitual, se basaba en el filme.
El argumento en cuestión plantea la hipótesis según la cual la especie humana evoluciona gracias al camino que le marca una inteligencia superior. Con esta premisa en la que se funden discursos y pensamientos científicos, filosóficos y religiosos, no es de extrañar que "2001" se convirtiera en una de las obras más visceralmente idolatradas de la historia del cine, al mismo tiempo que era repudiada o incomprendida por innumerables espectadores que no cesan de preguntarse, aún hoy, sobre el significado del famoso monolito.
Quiero pensar que Kubrick y Clarke están ahora más cerca que nunca de las estrellas y de las respuestas que buscaron, al igual que buscamos todos nosotros.
(artículo publicado el 20 de marzo de 2008 en ’La Vanguardia’ a raíz de la muerte de Arthur C. Clarke)
Entre Juani y Juani, Bigas Luna está llevando a cabo una particular cruzada cargada de razón: los creadores audiovisuales no vemos un duro de las descargas piratas y sin embargo los operadores de telefonía se están forrando a base cobrar peaje por las incalculables horas que la peña se pasa bajándose pelis.
Bigas reclama un legítimo porcentaje de ésos beneficios que, de paso, pueden suponer un aliciente de financiación en el sombrío panorama audiovisual. "La Edad Media de la Era Digital" es el título del breve pero muy directo texto con el que Bigas ha abierto un blog donde se pueden recoger opiniones y sugerencias a esta propuesta.
Pero lo que de verdad le gusta a Bigas Luna es su huerto. Instalado de forma permanente en su casa del campo de Tarragona, Bigas ha encontrado algo parecido al Nirvana, alimentándose de su propia cosecha, de su propio pan y de su propio vino. Ha hecho un pacto con la Tierra, con la vida, y va en camino de convertirse en un hombre del futuro, "agrotecnológico", lejos de la urbe pero sin renunciar a cualquier artilugio que nos haga la vida más fácil, cómoda y limpia.

Es sabido que algunos directores de cine trabajan asiduamente en la publicidad (Isabel Coixet y Víctor Erice en nuestro país) o incluso vienen de ella (Ridley Scott es uno de los más célebres ejemplos), mientras que otros lo hacen muy esporádicamente, como Bigas Luna, David Lynch o Woody Allen, por poner algunos ejemplos.
Acabo de ver el insólito y magnífico ejercicio de estilo que Martin Scorsese ha realizado para la campaña de Navidad de Freixenet. En realidad no se trata de un spot convencional. La famosa marca de vino espumoso he dado un salto cualitativo importante y por primera vez no vamos a ver burbujeantes chicas dentro de copas de cava ceñidas en sugerentes lentejuelas. Esta vez, lo que veremos por televisión es el trailer de una película de diez minutos que se proyectará en multitud de salas de cine. Un exquisito cortometraje en el que Scorsese lleva a cabo un homenaje en toda regla a Alfred Hitchcock (y de paso a Bernard Hermann). Algo así como una síntesis que concentra en estilo y referentes toda la obra del maestro inglés, sumando, claro está, el talento del genio neoyorquino. Algo realmente digno de ver, brillante y divertido y que al mismo tiempo no deja de ser un ingenioso anuncio comercial.
Por razones obvias no voy a desvelar mucho más puesto que en todo ello también hay un inevitable suspense. Sirva de aperitivo este fotograma de muestra y brindemos por tan buena iniciativa.

Actualización (28/11/2007): Scorsesefilmfreixenet.com
Scorsese no para. Siempre me ha llamado la atención esa forma de hablar que tiene, nerviosa y atropellada, como si le faltara tiempo para hacer y decir todo lo que quiere hacer y decir en esta vida.
Algunas (bastantes) de sus películas están entre las más importantes de todos los tiempos y sigue en plena forma sin mostrar el más mínimo atisbo de agotamiento o decadencia. Es más, todavía es capaz de sorprendernos: tras dirigir la próxima campaña de Freixenet para estas navidades, aparece ahora con este apetecible concierto documental de los Rolling Stones.
Las citas musicales son casi una señal de identidad en su filmografía hasta convertirse a veces en un personaje narrativo. Sólo hay que prestar atención al torrente de (buenísimas) canciones y temas musicales con las que suele enriquecer sus historias.
Pero en más de una ocasión también se ha zambullido de pleno en el mundo del rock, o del blues, desde su participación en el mítico "Woodstock" (como ayudante de dirección y montador) y la grandiosa "The Last Waltz", hasta su reciente y casi definitivo retrato de Bob Dylan en "No Direction Home".
Fundada en 1985 por los periodistas Jaime Gonzalo e Ignacio Julià, "Ruta 66" es ya un clásico de la prensa musical española por su carácter independiente y su dedicación a profundizar en la historia del rock explorando al mismo tiempo sus más nuevas expresiones.
Revista de actualidad de las diversas escenas del auténtico rock y sus satélites, "Ruta 66" ha demostrado durante tres décadas un criterio ajeno a modas, una aguda capacidad de análisis y descubrimiento, así como un elevado valor periodístico que la convierten en cita mensual para los aficionados serios a esta música.
Ahora, 22 años después de su nacimiento, "Ruta 66" se refunda como cabecera: abandona el característico blanco y negro para publicarse a todo color, ficha a clásicos del periodismo rock como Diego A. Manrique, Jesús Ordovás, Oriol Llopis o Silvia Grijalba manteniendo asimismo a su plantilla rutera de siempre, y apuesta por reforzar su reputada línea editorial al tiempo que se abre a otras experiencias. El renacimiento en toda regla llega con el número 244, el 1 de noviembre en los kioskos.

Buena parte de las fotografías que habitan y dan glamour a mi website son obra de María Espeus. Todo un lujo. Ahora que tengo una buena razón, lo mínimo que puedo hacer es dedicarle unas palabras desde mi modesto blog.
El pasado jueves, María presentó en la galería Ras su nuevo libro "El Otro-The Other", espléndidamente editado por Nova Era. Por culpa de un fallo imperdonable de Correos no tuve noticia del evento hasta que algunos amigos empezaron a llamarme desde la misma galería extrañados por mi ausencia. Al día siguiente, María y yo teníamos preparada nuestra mutua bronca: «¡¿Por qué no me has invitado?!» «¡¿Por qué no viniste?!». Aclarado el malentendido, hoy nos hemos visto y María me ha dedicado generosamente la mañana, primero visitando la exposición y dedicándome el libro y luego, después de tomar un café, me ha enseñado lo que yo llamaría su exposición permanente: el Hotel 1898.
"El Otro-The Other" es el resultado de mirar durante tres años su hábitat natural, es decir, el Raval, donde María comparte estudio desde hace casi veinte con su socio-y-algo-más-que-amigo Peret. Sus calles y sus habitantes, bares, tiendas escaparates y naturalezas muertas se combinan en un retrato sin urgencia, y en riguroso blanco y negro, de nuestros tiempos y de nuestra ciudad. Aunque María se lleva a los personajes a su estudio para poder sacar de ellos la máxima expresividad y la mejor luz, para obtener las imágenes exteriores también ha dedicado una minuciosa preparación, esperando el día o la hora precisa para captar los reflejos de la lluvia o la infrecuente soledad de un kiosco de la Ramblas. Hay auténtica diversidad en la elección de sus personajes, pero la mirada hacia "el otro" no va de rollo Benetton, como se apresura a aclarar María. Y es verdad. A veces, el exotismo más llamativo se lo proporciona un simple coco. María confiesa que era el primero que veía en toda su vida. Sin olvidar esa lechuga inmigrante que ha retratado cual Greta Garbo: «Antes no había de éstas».

Y sin embargo, lo que había antes va desapareciendo. A medida que voy paseando las páginas de su libro resulta inquietante las veces que María me dice: «Esto ya no existe. Esto ya no está, esta tienda tampoco, ni esta calle…». Hasta que llegamos a un retrato de Peret. Peret con su gata. «Está muy enferma», dice María. Cuando escribo estas líneas, la gata tampoco está. Ha muerto hoy mismo. Pero este libro la hace eterna, como a todos y como a todo lo que retrata María.
Y luego me lleva a ver el Hotel 1898. Ese inmenso edificio en el corazón de las Ramblas, conocido desde siempre como La Compañía General de Tabacos de Filipinas, fue rehabilitado hace poco tiempo como un hotel de lujo. Confieso que hasta hoy nunca había pisado el lugar en el que trabajó durante años el poeta Jaime Gil de Biedma. Pues bien, una de las claves de su espectacular diseño interiorista se basa en una serie de doscientas fotografías que María Espeus realizó por encargo, pero con total libertad, en las Islas Filipinas.
La recepción, los pasillos, las habitaciones, los salones y el restaurante disfrutan del arte de María y de su respetuosa y sutil mirada sobre un mundo lejano, colonial y exótico. Le pregunto si también hay retratos. «Sólo un pescador -me dice- No soporto el papel cuché de Sebastiao Salgado retratando la miseria. Y en este hotel sería insultante». María me muestra orgullosa todos los rincones de esa suerte de exposición permanente, e incluso consigue que nos dejen visitar la habitación 528, especialmente bella y confortable. En el mismo hotel se puede adquirir el libro que recoge esta evocadora colección, y María me lo vuelve dedicar. Muchas gracias. Ha sido una hermosa mañana en la que, por cierto, he estrenado los 50 años.

* Un artículo/entrevista en el Periódico de Catalunya sobre el libro
El próximo día 23 de octubre, Warner lanza en los Estados Unidos cinco importantes películas de Stanley Kubrick en Alta Definición (HD): "Eyes Wide Shut", "Full Metal Jacket", "The Shining", "A Clockwork Orange" y "2001: A Space Odyssey". No voy a enrollarme cantando las alabanzas de la HD, simplemente hay que verlo y oírlo para creerlo. Ni tampoco voy a pronunciarme ahora sobre cuál de los dos sistemas –Blu-ray o HD-DVD– es mejor o va a ganar la guerra. Aunque yo tenga muy claras mis preferencias, de momento estoy equipado con las dos patentes para no perderme nada. Desde que a principios de año caí rendido a sus encantos no he parado de adquirir novedades como un poseso, aquí en España y donde sea, hasta el punto que estoy renovando toda mi videoteca a la misma velocidad con la que aparecen nuevos títulos. Mientras tanto me deshago de los "viejos" DVD en el Mercat de Sant Antoni a un precio de reventa bastante razonable teniendo en cuenta que prácticamente ya los regalan en los kioscos.
Pero la llegada de un título que es la madre de todas mis películas, la edición de "2001: A Space Odyssey" en un soporte y en una calidad que roza prácticamente la perfección supone un verdadero acontecimiento. Por primera vez se edita en el verdadero aspect ratio original de 2.20:1 e incluye materiales extra inéditos hasta hoy. La cosa, además, tiene para mi un especial significado: esta edición en HD llega casi con precisión matemática el mismo día en que hace 40 años la vi por primera vez en el Cinerama Florida de Barcelona. En aquellos días cumplía yo 11 años...
P.S.: Si algún amigo lee esto, está invitado al estreno. No quedará defraudado.
Acabo de regresar de un fugaz viaje a Japón para promocionar el estreno de "Salvador", que tendrá lugar el próximo día 22.
Mis impresiones pueden resultar algo superficiales, pero son reales: Tokyo se parece a todo lo que hemos visto y leído. Confirma el cliché "blade runner" que consiste en una abigarrada jungla de rascacielos estampada con gigantescas luces de neón y pantallas de vídeo. Las vías de circulación, así como las del tren y del metro se superponen en distintos niveles formando esa característica imagen de ciudad del futuro y el sol y la lluvia se alternan improvisadamente en un clima de severa humedad. En algunas calles suenan músicas y voces amplificadas.
El trailer japonés:
Pero puestos a buscar referentes, he de decir que no he experimentado en ningún momento el efecto "lost in translation". Y no porque sepa japonés, sino porque no me he sentido un extraño. No me ha hecho falta encontrarme con ninguna Scarlet Johanson porque me ha bastado conocer a Haruka, Miho, Chiharu y Takahiro, el increíble equipo de CK Entertainment. Sencillamente maravillosos, atentos y entrañables. !Domo arigato gozaimasu!
Entrevista en la revista "Ronza" (noviembre 2007). Se puede bajar en PDF o también están las páginas escaneadas en Flickr.
Después de apadrinar una obra tan sorprendente como "Tarnation" a Jonathan Caouhette, Gus Van Sant aparece de nuevo como productor ejecutivo en la opera prima del joven y talentoso Cam Archer: "Wild Tigers I Have Known". Sobre el papel no se trataba de una historia excesivamente novedosa: el descubrimiento del sexo y del amor en un joven adolescente (Malcom Stumpf), en este caso hacia otro joven algo mayor que él (Patrick White). Pero si la miramos en clave de "recomendación" de Gus Van Sant había que estar atentos. Y el resultado no solo no me ha decepcionado sino que estamos ante un prometedor cineasta cuya extremada sensibilidad y originalidad narrativa me recuerda, por ejemplo, las películas de Leos Carax pero con ese toque del nuevo cine norteamericano más verdaderamente indie del estilo Larry Clark o, mejor aún, Harmony Korine.
En ocasiones, la película hace alarde de un (pretendido) amateurismo al mostrar las fantasías y ensoñaciones del joven muchacho que también recuerdan algunos de los momentos inspirados de Kenneth Anger en "Fireworks". Pero nada hay en esta obra, frágil y dura al mismo tiempo, que pueda parecer ingenuo. Hay una evidente y atrevida utilización de los colores, encuadres audaces (magnífico Aaron Platt en la Fotografía), músicas, sonidos y silencios hábilmente combinados para obtener un film poético, onírico, que desde el principio consigue fascinar.
El trailer:
Jonas Mekas es uno de los más veteranos cineastas de los años sesenta, cronista cinematográfico de la generación beatnik, del pop, del ascenso y caída de la Factory de Andy Warhol y padre de la Anthology Film Archives. Desde el 1 de enero lleva a cabo un proyecto titulado "365 Films" que consiste en colgar cada día en su web un vídeo a modo de diario personal. Es decir, un blog, o un fotoblog, pero en vídeo. Las descargas son gratis si las haces el mismo día que él la cuelga. Los días anteriores son de pago, pero si no te los quieres bajar se pueden ver y punto.
Coincidiendo con el paso del ecuador de su proyecto, Mekas hace hoy un balance de los primeros seis meses y vuelve a defender la simplicidad y la poesía para afrontar la complejidad.
Por fin un libro que se ocupa debidamente de ese género "menor" que son los títulos de crédito de las películas. Me alegra mucho además que se haya escrito y diseñado en Barcelona, aunque yo lo he encontrado por pura casualidad rastreando en la Librería Camara de Bilbao. Además de estar abundantemente ilustrado, el libro incluye un DVD con una selección de más de 120 secuencias de títulos de crédito.
Pese a la modestia de sus autores en cuanto a la ambición del proyecto, el texto aporta una enorme información sobre tantos y tantos creadores anónimos (no acreditados, de ahí el título del libro) que han dejado una huella imborrable en nuestro imaginario cinéfilo. En sus 300 páginas no sólo encontramos a las pocas vedettes que han conseguido cierta notoriedad (Saul Bass, Kyle Cooper) sino que se revelan por primera vez para mi, cientos de artistas que desde los mismísimos orígenes del cine hasta nuestros días han ido escribiendo la historia gráfica del cine.
Como complemento imprescindible a este libro y su contenido, recomiendo una visita a la web de Alexandre Tylski, el primer site internet francés dedicado a los títulos de crédito.
"La Estrella Misteriosa" fue la primera aventura de Tintín que cayó en mis manos. No sé si será uno de los mejores libros de Hergé –sin duda una pregunta difícil–, pero ya se sabe que al primer amor se le tiene un cariño especial, particularmente cuando lleva consigo una fuerte carga iniciática.
Mi ejemplar corresponde a la primera edición de 1960, en castellano. Aunque yo ya debía tener entre cuatro o cinco años no tengo ninguna duda de que con él adquirí el placer de leer y, sobretodo, el placer de entender lo que leía. Gracias a la línea clara y didáctica de aquella historia casi apocalíptica comprendí, entre muchas otras cosas, la fragilidad del mundo en el que vivimos, expuesto a fenómenos que ahora mismo nos resultan tan inquietantemente familiares como el calentamiento de la Tierra, o el valor relativo del tamaño de las cosas y su relación con la codicia humana: la seta gigante que aparece en la portada y otras mutaciones que circulan por el interior de su páginas es una historia que tiene mucho que ver con la de King Kong. Pocos años más tarde incluso me atrevería a ver cierto paralelismo entre esa imagen de Tintín ante aquel hongo desproporcionado y los simios de "2001" asustados ante el monolito misterioso.
Pero más allá de las legítimas lecturas sesudas que uno siempre puede encontrar en éste y en todos los libros de Tintín, incluso las referentes a su "lado oscuro", me quedo con la impagable expresión de autoindulgencia de Haddock, Presidente de la Liga de Marinos Antialcohólicos y capitán del "Aurora", en la última viñeta de la página 30 diciendo "Es suficiente, gracias" ante la copa de whisky que le están sirviendo y que empieza a desbordar por todas partes. Y también me gusta el encuentro de Haddock con su antiguo colega Chester: "Fidji, fidji", "Boldou, boldou", "Aya, aya". ¡Hay cosas que no se pueden explicar!

(texto publicado en "El Periódico de Catalunya" el 20 mayo 2007)
Éste es el último mail que recibí de Ana antes de partir hacia el trágico e injusto final de su vida.
Me habló de ella por primera vez Lluís Danés. Preparábamos los Premios de la Música en Madrid y necesitaba una especie de Video DJ que animara las pantallas gigantes que decoraban el escenario. Poco después puso su sello personal en La Festa de Barcelona evento que celebraba el X aniversario de los JJOO de Barcelona y de paso servía para presentar en público por primera vez lo que sería en Forum Universal de las Culturas. Allí Ana -Good Boy- Belda ilustró con sus imágenes las actuaciones de Rosario Flores, Mª Del Mar Bonet, Peret y Ojos de Brujo entre otros.
La última vez que tuve ocasión de pedirle una nueva colaboración fue precisamente durante el Forum, en uno de los "raves" que se montaban los viernes por la noche.
Vivía acelerada. En su compañía te veías arrastrado por su energía y una incesante charla siempre divertida, lúcida y transgresora. Era incombustible. Por supuesto, la mayor superviviente de todas las fiestas. Ella misma era una fiesta con patas. Y vivía con prisa, hiperactiva hasta el agotamiento. Inventando un proyecto cada diez minutos. Dotada como pocos a la improvisación, a la rapidez de reflejos.
Ese final es como ponerle la zancadilla a alguien que está corriendo el sprint en los últimos metros. Qué putada.
Un beso, Ana.
Llego a Buenos Aires el 3 de agosto. La intención es ir vjeando hasta el Caribe pasando por Paraguay (donde me espera un chico lindo) y seguir: Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia donde quiero hacer una parada técnica, Venezuela y volver por Brasil... supongo me tardaré unos 8 meses por lo menos... con suerte!
Seguimos con el proyecto Nomadismo Digital Momentos Efímeros, algo que le estoy agarrando gustito...
Super besos a todos y me encontráis como siempre en el e-mail...
Si alguien tiene contactitos de personas y datos de lugares interesantes, por aquí se agradecerá mucho!!! Sobretodo en Colombia.
Profesionalmente la Good Boy esta super disponible en toda América y los Europa ya sabéis, si vale mucho la pena me avisáis...
Últimos shows potentes:
Festival Transformation (brasilia)
Monegros 2006 (huesca)
Ana Belda Aymar
good-boy.org
Un regalito! Del último viaje en Brasil del que llegué hace unos 4 meses. Fins ara!!!!!!!!!
Aquí está la noticia de su asesinato publicada por Abel Gilbert (Buenos Aires) en el "Periódico de Catalunya" el 18 de agosto de 2006:
La policía halló agonizante a la víctima en un barrio marginal de Foz de Iguazú. La mujer, de 34 años, había colaborado con la Fura y protagonizado montajes en el Sónar
Una mujer barcelonesa fue brutalmente asesinada la semana pasada en Brasil. La víctima y su acompañante, un chico brasileño, fueron hallados moribundos por la policía tras un aviso. La catalana, Ana Belda Aymar, tenía 34 años y era videoartista. Había fundado una empresa dedicada al diseño multimedia y también había participado en varias ediciones del festival Sónar, además de colaborar, entre otros, con La Fura dels Baus.
Ana Belda y Leandro Faceta, de quien se desconoce la edad, fueron asesinados el pasado 9 de agosto en Foz, una ciudad que comparte la frontera con Puerto Iguazú (Argentina) y Ciudad del Este (Paraguay) y con graves problemas de violencia y tráfico de drogas y armas. Cuando fueron encontrados por la policía, tras un llamada telefónica anónima, la mujer agonizaba. Había sido gravemente herida en la cabeza. Falleció en el hospital durante la madrugada del día siguiente. Después de golpearla, le dispararon.
Faceta, quien realizaba espectáculo de malabarismo callejero, fue hallado con una barra de hormigón incrustada en la cabeza. "Fue un crimen horrible", dijo por teléfono a este diario el delegado Renato Coelho de Jesús, a cargo de las investigaciones policiales. El asesinato se produjo en las inmediaciones del Estadio ABC, en el barrio de Vila Claudia. De acuerdo con la prensa de Foz de Iguazú, la policía encontró en el lugar del crimen un revólver del calibre 32. Sin embargo, Coelho de Jesús negó esa versión.
DOS SOSPECHOSOS
"Estamos tratando de certificar la identidad de la víctima. Para eso se ha remitido a la embajada española en Brasilia, las huellas dactiloscópicas de la supuesta española", comentó el policía. En un par de días se podría tener la confirmación oficial. Pero junto al cuerpo malherido de la mujer se halló su pasaporte. "Todo lleva a creer que fueron asesinados precisamente en un barrio de bajo poder adquisitivo", agregó Coelho de Jesús.
Según ha trascendido, los investigadores sospechan de dos jóvenes de 16 y 18 años que podrían tener alguna relación con el crimen. "Tenemos indicios de la autoría material pero hasta el momento no hemos obtenido pruebas", señaló. "En Foz de Iguazú hay una especie de ’ley del silencio’ y eso nos dificulta acceder a la información necesaria. Mucha gente tiene miedo de hablar con nosotros y que después los narcotraficantes los maten. Estamos pidiendo colaboración ciudadana", dijo el portavoz policial.
La mujer barcelonesa comenzó su actividad artística como escultora y pintora a principios de los 90. Trabajó para La Fura, Ovideo y Bassat, entre otras firmas. Años después, se volcó en el videoarte y montó el estudio LCD Ibérica de bits. Además, bajo el epígrafe de Gipsy Films, con su socio porteño Caen Botto, participó en el multitudinario festival Sónar en el 2003 y el 2006. Desde el 2000, trabajaba bajo el pseudónimo de Good Boy.
Y el email, de parte de su familia, del 1 de septiembre de 2006:
La Good Boy regresa definitivamente a Barcelona para toda la eternidad. Esta vez mi estancia en las Américas, en contra de mis deseos, ha sido efímera. Desafortunadamente, la violencia ha truncado mi vida, y tambien la de Leandro, y con ello mis ilusiones y proyectos. Descansaré en forma de cenizas en mi Alella querida.
Os querré siempre y que vuestros deseos se cumplan.
Ana Belda Aymar
(Iguassú)
La madre de Ana, Roser y su hermano, Ricard, os comunican con dolor y tristeza que la ceremonia por su fallecimiento tendrá lugar este sábado, 2 de septiembre, en el tanatorio de Collserola a las 14:00 horas. El velatorio estará abierto a partir de las 12:00 horas.
Roser Aymar y Ricard Belda
I tried to talk
My mouth became a stone
I tried to listen
My ears became snow
I tried to see
My eyes turned to sea glass
I tried to taste
My throat became metal
I tried to touch
My fingers became rain
I tried to forget
So only remember more
I tried to reason
So my mind becomes undone
I tried to cool down
So my chest boils
I tried to laugh
So tears run down my cheeks
I go to the woods and ask a tree about it
I walk for miles along the shore and take notes from the ocean
I sit with my hand on a stone and listen
I whisper a question to a moth who looks for light
I close my eyes and let the wind tell me
I hold a dolphins fin and let her show me
I cry to the crow- let me see let me see
I blink and the dog blinks back
I talk to my sounds
Asking always about you
ana i miss you
_gregor aka DJ Olive
Brooklyn
Beijing se prepara para organizar unos Juegos Olímpicos que estoy seguro van a deslumbrar a más de medio mundo. Lo he podido comprobar personalmente gracias a la amable invitación del Canal 5 de la CCTV (China Central Televisión) para participar en un programa especial dedicado a las ceremonias olímpicas, y que he compartido con algunos de los más prestigiosos colegas de este género tan singular, como mi bien conocido Ric Birch (Los Angeles, Barcelona, Sydney), David Zolkwer (Atenas) y David Atkins (Sydney). Mi presencia allí llevaba implícito un reconocimiento al hecho de que Barcelona’92 supuso un cambio radical en la concepción de tales eventos y puede decirse que ha ejercido una clara influencia en las tres citas olímpicas posteriores de Atlanta, Sydney y Atenas. Y acepto tal reconocimiento sin ningún tipo de chauvinismo, simplemente como un merecido homenaje hacia el decisivo papel que tuvo su productor, mi querido y admirado Pepo Sol.
El programa se emitió en directo el pasado 8 de agosto, cuando faltaban exactamente dos años para la inauguración de los Juegos. A lo largo de más de tres horas, tuvimos ocasión de repasar la historia de las ceremonias olímpicas, contar toda clase de anécdotas, descifrar las claves del éxito o el fracaso y analizar las ideas y las imágenes que han marcado cada una de ellas. También nos permitimos dar algunos consejos y sugerencias, incluso cuando nos preguntaron a cada uno cuál había sido a nuestro juicio la mejor, ante el estupor de los presentes me atreví a decir que la mejor "ceremonia" de los Juegos había sido la película de Leni Reifensthal "Olympia". Y la verdad es que mi apuesta por la creatividad visual no iba tan desencaminada. Beijing’08 está en muy buenas manos: han encargado a su más premiado e internacional director de cine Yimou Zhang la Inauguración y Clausura, y cuentan con un equipo de asesores de lujo entre los que sin duda destaca de manera singular Steven Spielberg. No nos sorprenderá pues ver volar acróbatas olímpicos a través de las ramas de hormigón que dan forma al espectacular Nido del Pájaro, nombre del Estadio Olímpico que tuve el privilegio de visitar en el ardor de las obras. Prometedor escenario pensado para albergar el mayor espectáculo del mundo.
Porque las ceremonias olímpicas se caracterizan precisamente por poner en escena ante miles de millones de espectadores de la aldea global una suerte de state-of-the-art de las artes escénicas (escenografía, teatro, danza, circo, magia, efectos especiales, música, sonido, iluminación) combinadas con las últimas tecnologías de la poderosa televisión. O sea, el no va más. Pero también, y no menos importante, suele ser una tarjeta de presentación de una ciudad, de un país y de una cultura. Tratándose de China, se puede predecir sin error que vamos a asistir por fin al famoso -y temido- despertar del "misterioso" gigante asiático bajo el eslogan "Un mundo, un sueño".
El mismo día que volaba hacia China, leía en un artículo de José Reinoso en "El País" que Beijing estaba destruyendo su pasado. Dicho artículo describía ese "inevitable" efecto colateral que parece ir estrechamente ligado a los eventos olímpicos y que tiene como víctima principal los poco presentables y menos rentables barrios viejos y suburbios, que por mucho encanto o valor histórico que tengan, son modernizados a una velocidad de vértigo por un faraónico ejército inmobiliario. Yo había visitado Cantón y Shanghai hace exactamente veinte años. Recuerdo riadas de gente en bicicleta hormigueando arriba y abajo al compás del gracioso "ring-ring". Y apenas el taxi que me llevaba de un lado a otro rompía aquella extraña armonía. Supongo que Beijing era algo así. Ahora proliferan lujosos centros comerciales y edificios de oficinas sobrecogedores, gigantescos, auténticas ciudades verticales con formas tan sorprendentes que me han recordado más que nunca la futura "Metrópolis" de Fritz Lang. Y las bicicletas, en occidente símbolo creciente del desarrollo sostenible, allí han dejado paso al "run-run" de los coches. Dentro de nada, Beijing -y toda China- le dará cien vueltas a su alter ego Hong Kong.
Pero todo ese progreso también han envuelto a Beijing en una permanente nube al más puro estilo "Blade Runner". Los primeros días pensé que era niebla pero luego empecé a inquietarme y acabé preguntando a la siempre atenta Yan Dong si alguna vez veían el sol. Y con una sonrisa me dijo que no. Pero el sol calienta igual, o más, con unos niveles de humedad a los que es difícil adaptarse en tan poco tiempo. Necesitaba cambiarme de ropa dos o tres veces al día. Y una vez, sólo una vez, abandonamos Beijing para visitar la Gran Muralla. Creo que no he visto llover más en toda mi vida. Aunque aquella era una nube de verdad, lo cierto es que tampoco me dejó ver el sol y, lo que es peor, a duras penas cien metros de visibilidad de la Gran Muralla. Y por supuesto, aquél día también me tuve que cambiar la ropa mojada. De regreso a la primera nube me preguntaba sobre el mundo y el sueño que nos quiere proponer Beijing.
ACTUALIZACIÓN:
por Amnistía Internacional
Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 son un escaparate a través del cuál China quiere mostrarse al mundo. Pero, ¿qué es lo que quiere mostrar exactamente?
En Amnistía Internacional estamos seguros de que el gobierno chino no desaprovechará la ocasión para exhibir la pujanza económica de su país, su desarrollo tecnológico, su tremenda capacidad organizativa… y tampoco nos cabe ninguna duda de que hará todo lo posible para ocultar la otra realidad de China.
Allí se producen más ejecuciones que en ningún otro lugar del mundo, y la pena de muerte se aplica sobre 68 delitos —algunos de ellos económicos— con prácticas tan escalofriantes como la extracción inmediata de los órganos de los ejecutados.
También se reprime a los periodistas, se censura Internet, se encarcela y se tortura por delitos de conciencia... Las propias autoridades chinas prometieron mejoras en los derechos humanos si su candidatura olímpica era elegida: ahora deben demostrar al mundo que cumplen esa promesa.
Mucha gente, dentro y fuera de China, espera que los Juegos Olímpicos impulsen una era de cambios en el gigante asiático, pero nosotros creemos que se necesita mucho más para mover a ese gigante.
Ahí es donde entras tú. Firma ahora nuestra petición.
Dicen que cada vez leemos menos. Lo dudo. También dicen que la gente cada vez va menos al cine. Puede ser, yo al menos soy uno de esos. La paradoja es que no sólo no he dejado de ver películas sino que posiblemente estoy viendo más cine que nunca. Y algo parecido podríamos decir de la música. Antes, para oírla, debíamos acudir a una sala de conciertos, a un teatro de ópera. Ahora podemos embriagarnos con la música en cualquier sitio con sólo enchufarnos los auriculares a la oreja.
Y es que los tiempos están cambiando, aunque en realidad no han parado de cambiar desde que tengo uso de razón. Debo reconocer que durante un tiempo se apoderó de mí cierta mala conciencia por haber abandonado la costumbre de leer... de leer libros, cuentos, cosas así, se entiende. Con los primeros síntomas hice lo que todos solemos hacer ante la pereza: superarla a base de esfuerzos y sacrificio, marcándome obligaciones y metas para mantener viva una fidelidad que a pesar de todo seguía languideciendo de forma muy parecida al fenómeno del desamor. Posiblemente estaba engañando a los libros con otra. Pero ¿por qué debía sentirme mal? Además lo cierto es que yo no tengo la sensación de leer menos, aunque sí es verdad que leo menos novelas. Pero también tiene su lógica. Así que, tras un período esgrimiendo excusas por la falta de tiempo, el trabajo, las obligaciones y los compromisos, decides finalmente entregarte a la tentación de otros lenguajes que irrumpien con fuerza en nuestro entorno cultural.
Pero, insisto, yo no he dejado de leer. Empezando por los periódicos y las revistas, que son citas regulares con la información y la opinión, nuestra inmersión diaria con la actualidad nos ocupa buena parte del día y la mayoría de las veces ni siquiera conseguimos agotarla. Sólo hay que ver la contundente oferta de la prensa dominical para darse cuenta que es materialmente imposible leerse todo aquello sin perecer en el intento. Porque también debemos ocuparnos de consultar ensayos, libros especializados y diccionarios, enciclopedias y toda clase de textos que nos ayudan a preparar y documentar nuestro trabajo, asi como los estudios y los informes. Cualquier día nos puede deparar citas con una literatura mucho menos amena y de la que que no nos podemos librar fácilmente: leyes, estatutos, contratos, presupuestos, facturas, convenios, reclamaciones, recibos y multas, sin olvidar los crípticos manuales de uso, los folletos, la propaganda, los anuncios y las invitaciones. Cuando podemos, leemos cómics y fanzines. Pero también existen los guiones, las obras de teatro, los libretos, las letras de canciones, los subtítulos de las películas, incluso devoramos recetas de cocina y textos de autoayuda, sin olvidar que a algunos, en su mesita de noche, les aguarda la Biblia, el Corán o el Talmud.
Por si fuera poco, la era digital nos ha abierto los sentidos al vertiginoso territorio de internet, que por sí mismo ya es un caudal infinito de conocimiento, mayoritariamente escrito, pero también muy orientado hacia un conocimiento intuitivo para el que debemos explorar y ejercitar nuestros própios límites y nuestros propios sentidos. Con internet también tenemos una obligada cita con nuestro correo electrónico y más recientemente con el fascinante mundo de los chats, los foros, los blogs (ni me atrevo a confesar el tiempo que invierto en leer blogs!) y aqui podemos incluír también el tiempo que dedicamos a leer y escribir mensajes del móbil.
Pues bien, a pesar de todo, incluso a veces leemos libros. Y también diría que escribimos más. Aunque usamos menos el bolígrafo, nadie puede dudar que nos seguimos relacionando en gran medida por el texto escrito pero no cabe duda que el libro, en tanto que contenedor y transmisor de conocimiento, ha tenido que hacer sitio -que no desaparecer- a un torrente de nuevos estímulos audiovisules, mediáticos y de entretenimiento que, según las preferencia de cada cual, relevan, suplantan, mejoran o vulgarizan el concepto tradicional de literatura. Quizás para los editores y libreros del futuro el horizonte se presente una pizca menos lucrativo, pero no veo yo ningún atisbo de extinción para dicho gremio, y mucho menos para el porvenir de los escritores que son, supuestamente, de quienes estamos hablando hoy, o por lo menos, de quienes sigo esperando mucho. Del mismo modo que Cervantes utilizó la escritura para alcanzar una cima universal en el arte de escribir, y que los folletines de Flaubert mantenían atrapada a la gente agrupada en corros por las calles del siglo XIX, no es menos cierto que la época en la que les tocó vivir no permitía gran variedad de formas de expresión. Hoy día, el mismo entretenimiento, la misma información y toda clase de opiniones que nos ofrecen los periódicos y las revistas también se pueden encontrar en la radio y la televisión. Los temas de consulta y los ensayos son rastreables a través de la red, pero también viendo o adquiriendo documentales especializados en soportes videográficos. La poesía ya no es una sublimación exclusiva de las palabras: siempre ha habido poesía en la música y en las canciones, en las imágenes, en los graffitis e incluso en más de un msn.
La actual oferta de entretenimiento, el ocio o la simple distracción barren como un tsunami el papel preponderante que la novela y la narrativa en general ha tenido en otros tiempos. Y no por ello hay que rasgarse las vestiduras. El cine -digámoslo ya- ha sido la novela del siglo XX, y todavía está por ver cuál será la del siglo XXI. La demanda del ser humano por vivir historias ajenas como propias es inagotable. Por supuesto que necesitamos la literatura y necesitamos a los escritores. Pero quizás ya no necesitamos tanto los libros porque han mutado en nuevas formas de llegar a nosotros. Muchas veces la literatura es carne de cine y ha sido la fuente inspiradora de incontables obras maestras, del mismo modo que el "arte total" de Richard Wagner estaba intuyendo el cine, y su música se aseguraba un brillante futuro mudando de los teatros de ópera a las bandas sonoras.
Nada se destruye, todo se transforma. Leemos de otro modo porque vivimos de otro modo. Porque son otros tiempos. Así de simple.
(artículo publicado el 23 de abril de 2006 en "El País")